La empresa se queja de que los graduados no saben expresarse
El Mundo Campus 16/12/2009,
kolmapäev 16 detsember, 2009
Los licenciados en Economía y Administración de Empresas (ADE) tienen serios problemas para expresarse tanto oralmente como por escrito. Ésa es una de las realidades más duras que se ha encontrado el Observatorio Laboral de la Universidad Abat Oliva-CEU cuando ha comparado las competencias que adquieren los titulados de estas dos carreras con aquellas que los empleadores esperan encontrar en los candidatos que optan a determinados puestos de trabajo.
«Detectaban muchas deficiencias en ese sentido, como si el proceso de formación del estudiante se hubiera desentendido de hacer hincapié en ese elemento que, a la vez, denota dificultades cognitivas» , explica Olga Lasaga, coautora del estudio 'Competencias e inserción laboral: un análisis de la empleabilidad' de los recién licenciados en ADE, realizado con el patrocinio de Banco Santander a través de su División Global Santander Universidades. «Los jóvenes se han desarrrollado en una cultura muy de imagen y muy poco escrita, pero un economista o un administrador de empresas han de redactar informes, han de saber argumentar, presentar un razonamiento estructurado.», añade Lasaga, también directora del Observatorio Laboral.
EL LICENCIADO '5 JOTAS'
Este informe se realizó a partir del estudio de 425 de las 631 de las 600 ofertas incluidas en la bolsa de trabajo de la universidad y de un posterior grupo de discusión en el que participaron algunas de las empresas ofertantes. En cuanto al meollo de sus resultados, tiene que ver con las competencias que esos empleadores de licenciados de Económicas y ADE buscaban como el oro en los currículums.
«El licenciado estrella, el cinco jotas en este ámbito era aquel que presentaba capacidad de orientación hacia el cliente, la capacidad de aprendizaje y la de comunicación», enumera Lasaga, quien menciona otras dos características en las que divergían las grandes empresas y las Pymes. Las primeras consideraban fundamental saber trabajar en equipo, las segundas se decantaban preferentemente por la responsabilidad, un epígrafe con el que, según la interpretación de esta experta, englobaban virtudes profesionales como «la capacidad de esfuerzo, el sacrificio, el alineamiento con las necesidades y objetivos de la empresa, estar 'a las duras y a las maduras'...».
Otra cuestión fundamental tenía que ver con la diferencia de contenido que tienen esos conceptos en el mundo laboral y el unviersitario. «Por ejemplo, en las empresas, trabajar en equipo no es repartirse la tarea para después reunirse, cortar, pegar y ponerle unas tapas al conjunto», plantea Olga Lasaga.